Xbox Series S, unboxing y primeras impresiones tras una semana de uso

La próxima generación ya ha llegado, y aunque ha visto el desembalaje y la información por todas partes, nos encanta dar nuestra opinión. Esta vez hablaremos del Xbox Series S y su uso en un monitor FullHD.

Índice

    Un sentido confuso de continuidad

    Lo primero que vimos es que es muy pequeño y compacto pero con un peso considerable. Sin embargo, es muy similar en cuanto a diseño antes a la Xbox One S. Pese a ello, gracias a la brujería (o más bien a la tecnología), la Redmond ha condensado su tamaño y la Xbox Series S volumen mucho más bajo que su predecesor.

    El controlador es prácticamente el mismo que el One S: cambie la cruceta, incorpore texturas en los disparadores y un nuevo botón para compartir. Estamos antes una sensación de continuidad que no sabemos si es buena o nos deja un sabor agridulce en la boca (Sobre todo conociendo las importantes innovaciones introducidas en el mando de PS5).

    Esto si La configuración de Xbox Series S nunca ha sido tan fácil. Todo se hace en minutos con el enlace con nuestro teléfono inteligente. Solo se necesitan cinco minutos para que nuestra nueva "mini-bestia" esté lista para la batalla.

    La interfaz es prácticamente la misma, no encontramos diferencias notables. Esto puede ser bueno para los usuarios que ya están acostumbrados, pero nuevamente, no nos hace sentir como algo "realmente nuevo". Lo que podemos destacar es el velocidad de la interfaz, que es particularmente suave y fluido en las consolas de nueva generación. Una mención especial merece el nueva tienda xbox, que supuso un gran salto en términos de calidad en comparación con su predecesor, tanto en términos de diseño como de rendimiento.

    La velocidad es el sello distintivo de Xbox Series S

    Interfaz Xbox Series X

    Una vez que entramos en los juegos, lo primero que notamos es una velocidad diabólica. Apenas hay pantallas de carga y se aprecia una ligera mejora gráfica. Además, la consola se siente más liviana cuando hay mucha información en la pantalla. Bendita sea la nueva generación.

    Ya hemos hecho que la Xbox Series S funcione con Star Wars: Jedi Fallen Order, Dishonored, The Binding of Isaac: Rebirth, y hemos instalado The Witcher 3 y otros juegos. El espacio no parece tan problemático como podría parecer a primera vista.

    Las sensaciones que nos ofrece esta Serie S en general son muy buenas pero la ausencia de grandes diferencias respecto a la generación anterior tanto en hardware como en software nos deja una sensación agridulce. Solo el futuro y los juegos de la próxima generación por venir podrán dictar el juicio y responder la pregunta tan esperada: ¿Vale la pena el salto generacional con Xbox Series S?

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